Ya sabíamos que en los procedimientos en los que se reclama la paternidad de alguien, no someterse de forma injustificada a la realización de las pruebas de ADN, podía, si había otras pruebas indiciarias (convivencia, relación sentimental, etc.), concluir una sentencia que estimara la paternidad, aún sin prueba genética. Se consideraba como un indicio muy cualificado… pero se necesitaba probar la relación sentimental.

Sin embargo el Tribunal Supremo, en su reciente Sentencia nº 460/2017 de 18 de Julio (Pte. Excmo. Sr. Salas Carceller) ha dado “una vuelta de tuerca más” a esa negativa, determinando que no es necesario probar que ha existido una relación sentimental entre las partes, basta, dice el Supremo, “una simple relación de conocimiento de la que pudiera inferirse la posibilidad de la procreación, como sucede en el caso concreto, en que las partes se conocían al frecuentar el mismo gimnasio, y la testifical del empleado del mismo que manifiesta la existencia de comentarios de que “estaban liados”.

La prueba de ADN, hoy por hoy, es una prueba indolora, no invasiva y cuya realización en nada afecta al individuo que se somete a ella. De ahí que la injustificada negativa a realizarla acarree consecuencias tan gravosas, sólo es necesario probar que hubo posibilidad de procreación…

Esta conjunción de elementos (posibilidad de “estar liados” y negativa a someterse a la prueba de ADN) ya es suficiente para determinar la paternidad.

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