Una de los escollos más frecuentes en las negociaciones para alcanzar un acuerdo entre los progenitores en los casos de separación y divorcio (incluidos los supuestos de parejas de hecho), es la atribución del uso del domicilio al progenitor custodio. El artículo 96.1 del Código Civil es claro al señalar que, en defecto de acuerdo, el uso del domicilio se atribuirá a quien ostenta la guarda y custodia (con independencia de la propiedad del inmueble); la interpretación del Tribunal Supremo es tajante: no caben excepciones. Sin embargo, el mismo Alto Tribunal ha ido abriendo una brecha en los casos de hijos mayores de edad; la interpretación general que se mantenía era el mantenimiento de la atribución hasta la independencia económica de los hijos, sin embargo, recientes resoluciones (STS 29/05/2015 o 25/10/2016) reducen el marco temporal: “La mayoría de edad alcanzada por los hijos a quienes se atribuyó el uso deja en situación de igualdad a marido y mujer ante este derecho, enfrentándose uno y otro a una nueva situación que tiene necesariamente en cuenta, no el derecho preferente que resulta de la medida complementaria de guarda y custodia, sino el interés de superior protección, que a partir de entonces justifiquen, y por un tiempo determinado”.  La reciente Sentencia del mismo Tribunal de 19/01/2017 en un supuesto en el que el mayor de edad era una persona discapacitada insiste en denegar la prolongación del uso del domicilio a favor del progenitor custodio puesto que “pues impondría al titular del inmueble una limitación durante toda su vida, que vaciaría de contenido económico el derecho de propiedad, o al menos lo reduciría considerablemente, en la medida en que su cese estaría condicionado a que el beneficiario mejore o recupere su capacidad, o desaparezca su situación de dependencia y vulnerabilidad”.

Esta Jurisprudencia ya ha sido interpretada en el mismo sentido por la Audiencia Provincial de Burgos que, en un asunto llevado por este despacho, ha aplicado esta misma Doctrina.

En conclusión, con hijos mayores de edad, para mantener el uso del domicilio a favor de uno de los progenitores, debe analizarse cuál es el interés más digno de protección y, tras ese análisis, habrá que fijar una limitación temporal a dicha atribución.

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