En primer lugar, según el Estatuto de los Trabajadores, las vacaciones tienen que ser consensuadas o acordadas entre empresa y trabajador, NUNCA PUEDEN SER IMPUESTAS. Esta es la regla general que NADIE puede omitir, salvo que entre empresa y trabajadores hayan acordado que el empresario tiene la posibilidad de imponerlas, como más adelante veremos.

En segundo lugar, hay que ver si existe Convenio Colectivo o Convenio de Empresa, es decir, que ha existido un acuerdo entre empresa y representantes de los trabajadores para fijar diversas cuestiones de la relación laboral, y entre ellas la forma de disfrutar de las vacaciones, por lo que en este caso hay que fijarse en lo dispuesto en dichos convenios, ya que lo que se establezca en los mismos rige a la hora de establecer como se conceden las vacaciones. Aquí puede haber una gran disparidad de criterios, ya que cada convenio puede señalar una forma de disfrutar y decidir los periodos de vacaciones de los trabajadores. Incluso, en algunas ocasiones se establece que en situaciones excepcionales (como es el caso de la crisis del COVID-19), el empresario puede decidir la forma y periodo del disfrute de las vacaciones de sus trabajadores, en cuyo caso, sería el empresario la persona que pudiera decidir de forma unilateral dicho forma y periodo, e imponérsela a sus trabajadores. Por eso recomendamos que se lea lo dispuesto en los respectivos convenios aplicables a cada caso particular.

En tercer lugar, para la circunstancia que no exista convenio que aplicar, la regla general anteriormente señalada (las vacaciones deben ser acordadas entre empresa y trabajador), entraría en vigor, y por consiguiente el empresario no podría imponer a los trabajadores el disfrute de las vacaciones.

En cuarto lugar, cuando el empresario comunique a sus trabajadores que están de vacaciones, el trabajador debe comunicar, de una forma que quede constancia, como por ejemplo correo email, whatsapp, escrito con el recibí de la empresa, que no esta de acuerdo con esa medida, y ello para posteriormente, cuando pase esta situación de crisis excepcional poder reclamar ante los juzgados que esas vacaciones fueron impuestas de forma ilegal y que se entiendan como periodo de trabajo, y permanezca intacto el derecho al disfrute de vacaciones como se encontraba antes de la declaración del estado de alarma.

En quinto lugar, que ocurre con aquellos trabajadores que habían comenzado a disfrutar de vacaciones antes de la declaración del estado de alarma el pasado 14 de marzo de 2.020, y después su empresa ha presentado un ERTE en el cual dicho trabajador se encuentra afectado. Pues que sus vacaciones que aún le quedan por disfrutar quedan suspendidas desde la fecha de efectos del ERTE, es decir, las que ya ha disfrutado se entienden ya gastadas, y las que le quedaban por disfrutar, desde la fecha de efectos del ERTE quedan suspendidas para un periodo posterior, el cual deberá ser nuevamente acordado entre empresa y trabajador.

 

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