¿Qué es una tarjeta revolving?

            Es un tipo de tarjeta de crédito que realmente funciona como un crédito al consumo, de manera que todas las compras o disposiciones de efectivo que se realicen a través de ella se pagan a plazos. La peculiaridad de estas tarjetas es que el consumidor decide qué cuota mensual abona para pagar la deuda. Lo habitual es pagar una cuota fija o un porcentaje de la deuda pendiente.

A las cuotas mensuales –normalmente muy bajas- siempre va asociado un elevado tipo de interés (de en torno al 20 o 30% TAE) que provoca que la deuda se perpetúe, puesto que los intereses son tan elevados que hacen que apenas se amortice principal.  Por ejemplo, por una deuda de 1.000 euros, con un interés del 25% TAE y con pagos de 25 euros al mes para saldarla, habremos pagado 1.031 euros de intereses y habremos tardado casi 7 años en devolver la cantidad.

¿Qué se puede reclamar?

El Tribunal Supremo, en su sentencia de 4 de marzo de 2020, ha considerado abusivos y usurarios los intereses aplicados en este tipo de tarjetas, pudiéndose solicitar la nulidad del contrato.

Una vez se declare judicialmente la nulidad del contrato, el consumidor únicamente deberá devolver el dinero prestado por la entidad financiera, es decir, sin intereses. Ello implica que si se ha pagado más dinero del que fue prestado, la entidad deberá devolver todo el dinero recibido en concepto de intereses que sobrepase esa cantidad.

 

¿Existe plazo para reclamar?

La respuesta es no. Al estar ante un préstamo usurario, no existe plazo máximo para reclamar por una tarjeta revolving.

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